La realidad de los artistas detrás de escena

Cuando se declaró en todos los medios de comunicación la nueva forma de vivir, muchos artistas jamás imaginaron el duro golpe que se aproximaba. Las pocas oportunidades para trabajar a lo largo del 2020 dejaron a muchos sin poder ejercer su oficio, dado que la poca oferta laboral por el cierre de establecimientos en las ciudades se llevó esa posibilidad, y a la vez, abrió más el margen de desempleados.

Por Mateo Cabellero | Marzo 11, 2021

La semana pasada en El lado positivo de la rumba, mencioné algunos efectos negativos que se desencadenaron tras las restricciones aplicadas a los establecimientos del sector nocturno como estrategia para controlar el virus, consecuencias que van más allá de lo monetario. Aspectos como la salud mental toman relevancia cuando miramos el impacto vital de la música, el baile y la cerveza en nuestro cerebro al engordar nuestros niveles de endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina (las hormonas de la felicidad), pero que esto suceda no solamente requiere un espacio para la libertad de la fiesta, se necesita del elemento más importante de todos: los artistas.

Para esta semana he decidido explorar la dramática situación que viven los responsables directos de nuestro deleite de sensaciones y cómo las contraindicaciones de la no reapertura de bares y discotecas, así como la cancelación de conciertos, festivales y eventos, son coyunturas que han despertado una ola de violencia pasiva dentro del ecosistema laboral de los artistas.

El panorama es turbulento cuando revisamos los índices de desempleo actual en Bogotá y el resto del país, pues no más para el último mes, según reveló el DANE, en Colombia la cifra de desempleados incrementó en promedio unos 4,2 millones de personas más en relación con el año anterior, de los cuales muchos son Dj’s, cantantes urbanos, agrupaciones de rock, conjuntos folclóricos, mariachis —por mencionar algunos artistas de la larga lista de damnificados por la crisis de salud—, que están contra las cuerdas por no poder trabajar y generar un ingreso mínimo que les asegure un techo, una comida y un seguro de salud.

Cuando se declaró en todos los medios de comunicación la nueva forma de vivir, muchos artistas jamás imaginaron el duro golpe que se aproximaba. Las pocas oportunidades para trabajar a lo largo del 2020 dejaron a muchos sin poder ejercer su oficio, dado que la poca oferta laboral por el cierre de establecimientos en las ciudades se llevó esa posibilidad, y a la vez, abrió más el margen de desempleados.

Sin embargo, el problema es más enredado de lo que parece, la crisis sanitaria agravó una realidad que detrás de escena ya era complicada. Para la investigadora chilena María Guzmán en su artículo El rol del arte en tiempos de pandemia, “atrás quedaron los días en que las artes se consideraban por su valor cultural, o como artefactos civilizadores y educadores. (…) No deja de ser impresionante que aún se desconozca la tremenda precariedad en que viven la gran mayoría de los artistas”, y no se equivoca.

A nivel mundial se ha desconocido la dañina consecuencia de querer atribuir una utilidad en el arte y ahora en medio de la digitalización, se ha visto reflejado.  Más allá de las super estrellas que son respaldadas por grandes industrias, monetizar a través de las plataformas digitales para los artistas de menor escala no permite solventar los gastos básicos de toda persona: el arriendo, los servicios públicos, la comida o pagar un seguro de salud. Reinventarse en la digitalización se ha tornado un camino pedregoso para el sector del arte y que ha ameritado mucha paciencia que al final no se parece justificar.

Pero en el interior de las estructuras el arte, el sector del ocio nocturno es el más olvidado de toda la pandemia.Desde que los escenarios para la aglomeración social en recintos como bares, gastrobares o discotecas tienen restriccionespor las medidas de aislamiento, al sector del espectáculo de música en vivo tocó fondo, muchos artistas informales fueron vetados del campo productivo de la sociedad.

La profundidad del daño en la calidad de vida de esto artistas que viven del día a día, causado por el covid, es crítico. Algunos DJ’s del medio han señalado que es muy difícil vivir con la ganancia de hoy pues en un año han ganado lo que antes ganaban en un fin de semana, agregando el importante detalle que todo artista vive del dinero de sus presentaciones.

Pero ahí no queda el problema.

La violencia pasiva de las condiciones que se ofrecen hoy en el medio del entretenimiento clandestino ha empujado a trabajar a los artistas de escena a cobrar menos de su tarifa o cumplir extensos horarios laborales, razones que los lanza, sin más opción, a desempeñarpapeles en áreas diferentes para poder sobrevivir.

No sé si el Gobierno es realmente consciente de la cantidad de familias que viven de esto, aunque en esta oportunidad prioricé a los artistas, son técnicos de sonido, técnicos de luces, taquilleros, equipos de seguridad, meseros, cocina, bebidas y más, los que se han visto afectados por las estrictas normas de aislamiento. El mundo del ocio vive horas críticas y muchos de sus protagonistas no saben que esperar ante un desastre que parece irreparable, por lo pronto debemos ser testigos del risible proceso de vacunación en el país y los negligentes protocolos de reactivación para el sector del arte y su espacio nocturno.

Bibliografía.

DANE. (2021, enero). Mercado laboralhttps://bit.ly/3qCZ1q0 Guzmán, M. (2020, 29 de abril). El rol del arte en tiempos de pandemia. ARTISHOCK: revista de arte contemporáneo. https://bit.ly/3chTO1n