De cumpleaños con DJ Cas

Una casa antigua fue el escenario perfecto para una rumba de alto nivel. Los Djs más destacados de la ciudad en una misma tarima. Un cumpleaños al ritmo del dancehall, hip – hop y drum and bass. .

Por Mateo Cabellero | Febrero 25, 2021

El viernes que pasó no pudo ser más especial para mí. Después de varios meses de inactividad en las pistas de baile, la casa de Waro Colombia me regaló la farra perfecta para celebrar mi cumpleaños y qué mejor ocasión que el Sonidero Bogotano en escena, un consorcio de los mejores Djs de la ciudad reunidos para llevar la noche a otro nivel de vibrato. No obstante, había un plus especial para la épica noche y era la celebración del cumpleaños de Dj Cas, uno de los Deejay de hip-hop más distinguidos del país por su indiscutible bagaje y reconocimiento, lo que atrajo reconocidas figuras a participar del evento.  

La cita sería en el icónico bar, ubicado en una casona del centro histórico sobre la carrera 5, y del cual vale decir, es actualmente uno de los pocos bares de la ciudad que a pesar de las estrictas normas del distrito con la escena rumbera, sigue parado en la raya, permitiendo disfrutar de noches de calidad y buen ambiente. Las puertas se abrieron alrededor de las nueve de la noche.

A unas cuadras del CAI Rosario, hacía arriba, y bajo toda discreción porque a esa hora ya el Centro se encontraba desolado, sobre la esquina sur de la manzana, se encontraba un sujeto muy particular de chaqueta azul que orientaba a todos los asistentes a la puerta secreta del evento. Al ingresar se encontraba todo el staff de protocolo quienes después de una requisa muy puntual, permitían el acceso al punto de pago.  Nos colocaron las manillas y nos dieron la bienvenida.  

Como principiantes en este bar clandestino,  no sabíamos cuál camino tomar entre todos los pasadizos que se asomaban al adelantar la puerta que se encontraba superando todo el filtro de ingreso, lo que nos llevó a mis amigos y a mí, tomar la primera escalera que conectaba con el segundo piso. Esos escalones, decorados con luces de neón carmesí, paradójicamente conducían a la zona de fumadores, lo que llamó más nuestra atención, porque era una serie de habitaciones vacías con un alto poder underground. La farra se encontraba en el primer piso. 

Al descender, el lugar tomó aspectos laberínticos, porque a pesar de dirigirnos al primer piso nada más, estábamos obligados a dar un recorrido más largo de lo esperado, que sin dudar confunden a cualquiera. Entre risas y asombro, llegamos a la última escalera que desembocaba en los palpitantes sonidos del dancehall y afrobeat, que incitaban a menearse sin parar.  

Una sala oscuramente viva se desnudaba ante nuestros ojos, aunque no se había completado el aforo, los scratchde Dj Beltsazar, quien era el encargado de abrir la noche, tenía a varios de los presentes disfrutando de la sensualidad de los ritmos populares jamaiquinos.  La sala, en sí, era un salón enorme que mezclaba varias estéticas, dando gusto a las distintas maneras de disfrutar la noche. Quién quería quedarse sentado podía elegir entre dos tipos de barra con gran despensa de licores y distintos estilos; si quería bailar y hacer de su perreo un acto sagrado, podía escoger la luz de las velas que bordeaban una estatua de la virgen; o si simplemente, quería ser testigo del show en escena de los Djs mientras bailaba, estaba la pista principal, lugar donde se congregaron la mayoría de las almas sedientas de la tensión erótica del baile.

Durante toda la noche y hasta las 4:00 a.m. no se dejó de gozar, cada media hora se rotaban la tarima los Deejay del Sonidero: Grand Said, Coxsone, Ekxon, Dman y Cas, que fueron fulminantes con las mezclas de la noche. La farra no vio descanso en ningún momento, tanto así, que tras las 2:00 a.m. se terminó de completar el aforo máximo del bar, dejando algo muy claro: los nuevos comportamientos de la rumba bogotana demuestran lo viva que está el alma fiestera en la ciudad.

Entre algunas copas de ron, uno que otro pipazo y bamboleo de caderas, notamos que figuras de la talla de Karin B, Ibrahim Salem, Angela Bonilla, Andrés Herreño o el mismo Shangle Boy, estuvieron presentes disfrutando, al igual que nosotros, de una noche inolvidable. Para la última parte de la farra se terminó de descontrolar todo, los agresivos scratch de Dj Cas tomaron la madrugada bogotana por asalto, borraron cualquier rumor de bostezo, frío o cansancio, y pusieron a mover hasta el más quieto. La motivación de su cumpleaños lo tenía implacable. Ráfagas continuas de drum and bass intercaladas con hip-hop, causaron que todos los que nos encontrábamos allí nos liberáramos entre vehementes movimientos, tanto de cabeza como de cualquier parte del cuerpo, sin dirección ni orden; todos éramos uno con la música. 

Sobre las 4:30 a.m. se acabó una rumba que más que justa era necesaria, con las sensación definitiva que en Waro Colombia la farra es a otro voltaje.