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Universo de la electrónica: Studio 54

por | Abr 30, 2021 | #blogrumba | 0 Comentarios

Ser joven va más a allá de una edad, es una forma de expresión sin ataduras que compone la identidad rebelde de quienes no se sienten vinculados a una sociedad sometida por las reglas.

Las discotecas son el templo nocturno donde distintas raíces culturales confluyen entorno a la rumba, un espacio donde se puede ser sin represión, sin temor a ser juzgado. Aunque en nuestros tiempos encontramos episodios de discriminación, en Estados Unidos para los años setenta la realidad era más compleja. 

La semana pasada vimos cómo se originó este basto universo de la electrónica, sin embargo, para saber su formación hasta ser lo que hoy es, la nave de Waro Colombia hace su segunda parada en la mítica discoteca Studio 54, epicentro de la lluvia de placer y deseo que marcó un hito en la manera de disfrutar la noche, la música electrónica y el sexo. Nunca la rumba en Nueva York ni en el mundo volvió a ser igual. 

Studio 54

Ser joven va más a allá de una edad, es una forma de expresión sin ataduras que compone la   identidad rebelde de quienes no se sienten vinculados a una sociedad sometida por las reglas. Para la década del setenta en Estados Unidos se vivía otro periodo de conflictos bélicos y escándalos políticos internos, dejando como resultado episodios de represión ciudadana y la primera renuncia de un presidente en la historia del país norteamericano. 

Años 70 Whashingtong: Manifestantes en la guerra de Vietnam.

Eran aires hostiles y penumbrosos, por eso cuando todo acabó, solo se podía pensar en liberarse, liberar el cuerpo, el alma, las ganas de no ser y serlo todo al mismo tiempo; en Nueva York, las discotecas y clubes nocturnos convirtieron las noches en el momento perfecto para olvidarse por un segundo de tanta angustia. Los espacios para bailar se convirtieron en el lugar predilecto donde cada ciudadano podía escapar de la cotidianidad de la rutina y todas las responsabilidades, la fiestas de noche se encontraban en auge. Sin embargo, la escena del entretenimiento nocturno para la época se hallaba fragmentada, por lo que romper la exclusión del establecimiento fue el gran logro de Ian Schrager y Steve Rubell, ambos amigos desde la secundaria, quienes notaron que a la rumba en la gran manzana norteamericana le hacía falta una dosis de revolución.

Años 70 New York : Studio 54 la gran juerga neoyorquina de los 70

Cambiar el panorama era un reto, pero Rubell y Schrager nunca dudaron de sus ideas, por eso un mes y medio antes de la inauguración comenzaron a trabajar a toda máquina en un ambiente sin precedentes: las mejores luces, el mejor sonido, las mejores alfombras, los mejores meseros, fueron algunos pilares que caracterizaron el mundo distinto de Studio 54.  Para el 26 de abril de 1977 en la calle 54 del West Side de Manhattan, se inauguró la discoteca que sería el paraíso donde la revolución sexual y la música disco se mezclarían para ser la antesala de los raves que hoy vivimos en las rumbas electrónicas.    

Fue tanto el estremecimiento de la inauguración que la definición de club definitivo fue inmediata par Studio 54, ya que su atmosfera fantástica lo tenía todo en un mismo lugar, no había nada que en las instalaciones del antiguo teatro no se hiciera realidad. Nadie en el mundo hablaba de otra cosa que del derroche de placeres que se vivía allí adentro, donde lo único importante era moverse al ritmo de la música para alcanzar el cielo en medio de tantos cuerpos ardientes. 

Años 70 New York: Inauguración Studio 54, el templo sagrado de la diversión en los 70

Más allá de la farándula y la excentricidad que se vivía dentro y fuera de Studio 54, una de las claves del éxito de la famosa discoteca neoyorkina fue impulsar la música disco que por aquellos días apenas contemplaba el comienzo de su época dorada, siendo estos sonidos escuchados, hasta el momento, únicamente en clubes gais. La música disco se convirtió en la música de la inclusión, estaba diseñada para el disfrute de todos y en la pista de baile se podía notar. Para Rubell y Schrager la música era lo más importante de sus noches de locura, por eso para ambientar su santuario del pecado contrataron a varios de los Djs más influyentes de la época como Ritchie Kaczor y Nicky Siano para que fueran los encargados de hacer bailar a centenares de personas de todo el mundo que iba noche tras noche. Es importante resaltar, wareros, que para la música electrónica y su diversidad de géneros fueron cruciales las discotecas como Studio 54, donde la imagen de dj tomó la relevancia de hoy en día. 

Años 70 New York: Cabina de los Dj´s en Studio 54 Foto: GETTY IMAGES

Una lista de los nombres más importantes y representativos de la música disco pasó por la tarima de la legendaria discoteca: The Bee Gees, Village People o el mismo Michael Jackson, entre otros.

Años 70 New York: Village People en Studio 54, Foto: GETTY IMAGES

El descontrol en la intimidad de la fiesta era todo un ritual hedonista donde las drogas y el sexo sin control se respetaba, no obstante, los excesos en la mítica discoteca de Manhattan durarían tan solo tres años. La fama que se levantó alrededor de Studio 54 era apoteósica y a Schrager como Rubell les fue inevitable no caer en la trampa de los excesos, en especial a este último, que después de una descuidada afirmación sobre sus multimillonarios ingresos sería investigado por fraude fiscal: “siete millones de dólares al año, solo la mafia lo hace mejor”, diría Rubell para un programa de televisión.

Ese fragmento que resalto cambialo por: Una noche de enero de 1980 antes de ser procesados, Ian Schrager y Steve Rubell, se celebró la última fiesta en el genuino Studio 54. Aunque la discoteca siguió funcionando bajo otro dueño, la verdad es que nunca volvió a ser igual.

Años 70 Ney York: Andy Warhol, Steve Rubell, Calvin Klein y Brooke Shields (besándose), en el Studio 54. Foto: HASSE PERSSON

De esta manera llegamos al final de la segunda estación queridos wareros, si le gustó saber de esta legendaria discoteca, lo invitamos a no bajarse de la nave de Waro Colombia porque seguiremos revisando los inolvidables momentos que marcaron el universo de la electrónica. No se olvide de compartir la columna para seguir sumando pasajeros a este recorrido de música, memoria y descontrol.  La próxima semana nos vamos a adentrar en la evolución de la música disco, por lo que estaremos aterrizando en la cuna del house, Chicago. No se lo pierdan.   

Mateo Caballero
(Bogotá, 1997). Actual estudiante del pregrado de Creación Literaria de la Universidad Central y creador de la Revista cultural Pequeños Relatos. Ha colaborado con sus escritos para algunas revistas nacionales.

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